La familia Sánchez “okupa” La Mareta: vacaciones reales con permiso turístico, no para convivir

¡Bravo, Sánchez! No contento con gobernar, ha convertido La Mareta, una joya pública cedida para «el servicio del interés turístico de España», en el campamento vacacional de su clan. Y lo peor no es el “lujo oficial”… es el descaro.
La residencia real de La Mareta, en Lanzarote, fue cedida tras un convenio firmado en diciembre de 2015 para usos turísticos y diplomáticos, no para montar una reunión familiar con abanico de privilegios incluido. Pero claro, si el rey dijo “para turismo”, Sánchez entendió “para todos los Sánchez”. Se llevó a su mujer, hijas, padres y hasta el cuñado con esposa. Parece que el Club de Fans de Moncloa también tiene derecho a la playa privada.
Mientras España vuela por los aires con incendios, crisis y emisiones de humo que ni en cartoon, el presi se refugia en un palacio estatal. No aparece en público, no socorre a las víctimas… está cómodo, blindado, con veinte GRS cuidándole como si protegieran un tesoro de la Moncloa.
Es lo que yo llamo “vacaciones solidarias”: de boquilla, porque los que sofren son los ciudadanos. Y lo llaman “uso institucional”. Yo lo llamo OKUPA en grande.
Pero ojo, que esto no es improvisado ni fruto del verano: Sánchez ha hecho de La Mareta su puesto base cada agosto desde que llegó a La Moncloa . Qué conveniente: palacio gratis, playa, relax, y encima nos aplauden por cuidar el “interés turístico”, que según él, se cubre mejor descansando con michelines oficiales y plantando carpas familiares.
No importa que el pueblo esté en llamas, que los vecinos pidan auxilio o que los incendios devoren hectáreas de bosque. Mejor aislarse con piscina y vergüenza al sol. Total, siempre hay bolsillo estatal disponible.
Así que, mientras otros intentan apagar incendios o sostener hospitales, el jefe del Ejecutivo está de siesta en su casa de invitados. Y no estoy hablando de aquélla que te regalan una estancia, sino del palacio entero con vistas al mar. Y tú, viendo cómo un puñado de políticos se turnan la toalla y las croquetas con cargo al erario.
En definitiva: si hay algo que celebro del verano político, es que ya no escribo “okupa” en mayúsculas imaginarias... ¡Ahora los Sánchez lo viven en primera persona! ¡Todo un récord! Porque si algo nos faltaba en esta España 2025 es una familia gobernante con derecho a veraneo real, mientras el desastre arde en directo.
Conclusión: este verano, La Mareta no es residencia real —es residencia Sánchez—. Y, como buena okupación VIP, viene con masaje diplomático incluido y garantía patrimonial. Pero cuidado, no vaya a ser que alguien reclame “interés turístico” real… les pueden echar una bronca más urgente que los bomberos. ¿O será eso demasiado pedir?
