En España con Sánchez: trabajas para pagarles el Ferrari al jeta

Ay, España, querida España… nos la venden como la tierra de oportunidades, pero resulta que para el trabajador es como una casa de lujo con hipoteca elevada, y para el sinvergüenza es una pensión barata con desayuno incluido. Eso es lo que viene a decir Feijóo (sí, el tipo que saca pecho mientras sueña con el despacho presidencial) cuando acusa a Sánchez de convertir nuestro país en “un sitio caro para quien curra y barato para el vividor”.
Imagínate la escena: en el Congreso, luces, cámara y mucha artillería retórica. Feijóo salta del escaño con esa mezcla de indignación teatral y rencor político, y empieza a soltar perlas como quien suelta chiste malo en sobremesa: “Con usted han prosperado Ábalos, Cerdán, Koldo, su familia… todos a su sombra”. ¡Vaya sombra! Debe ser tan grande que ni los nubarrones la alcanzan.
Luego suelta la frase gancho: “Mientras en su círculo hacen caja, los españoles hacen cuentas”. Ah, sí, porque los círculos de poder se mueven cual circos clandestinos, con carpas y números de magia negra. Y los pobres currantes, esos seres empeñados en pagar facturas, comer y sobrevivir, a mirar la inflación como quien ve subir el nivel del mar.
Pero lo que realmente le pone sal y pimienta al guiso es la frase triunfal: “Ha convertido a España en un país caro para el trabajador y barato para el sinvergüenza”. ¡Bravo! Eso suena como eslogan de campaña low cost. No te olvides de ponerlo en la camiseta cuando vayas a manifestarte (o a la compra semanal).
Claro, Sánchez no se queda cruzado de brazos: responde que su Gobierno es “de los más decentes, estables y eficaces de Europa”. Y ahí ya empieza el duelo de egos bajo focos, con acusaciones de “insidias”, “bulos”, y de paso recordando la “caja B” del PP (ella nunca falta, como el gorro en invierno).
Feijóo replica que Sánchez no dirige un país, lo exprime. Exprime a los que cumplen y protege a los que roban. O sea: trabajas de sol a sol para mantener al castillo de naipes de los que siembran chanchullos. Y remata con una perla que se vuelve viral instantáneo: “Con usted merece más la pena ser un jeta”. Casi suena a himno alternativo.
La cosa no acaba en retórica: los debates tocan impuestos, cuotas de autónomos, subidas que destrozan presupuestos de clase media, gente que ve que el obtén lo que puedes no es un lema sino una premisa cotidiana. Feijóo dice que quieren subir la cuota a los autónomos hasta un 35 %. Que el trabajador ya no solo paga con sudor, sino con tarjeta de crédito y lágrimas.
Todo este dramón se ambienta en un teatro político en el que los aplausos suenan automáticos (o digitalizados). Sánchez acusa al PP de aplaudir para “tapar la nada de sus intervenciones”. Y ¡zas! ahí queda el golpe: mucho ruido, pocas nueces.
Así que el panorama que se dibuja es un parque temático de miserias: mientras los trabajadores ven subir la factura de la luz, la gasolina, el pan y los impuestos, la clase de “los que roban” se pasea entre bambalinas, con sonrisas y sobres, como si la desfachatez fuera una exportación nacional.
En fin: si trabajas, te machacan. Si eres un sinvergüenza decente, te invitan al brunch y te dan subsidio VIP. Esa es la España de “cara para el trabajador, barata para el sinvergüenza”. Y de aquí al 2026, agárrate a la cartera, porque los fuegos artificiales fiscales prometen intensidad.
P.D.: Si alguien encuentra dónde queda la “decencia” de la que Sánchez habla, que me mande la dirección, porque ahí me presento con antorchas y pancartas.
